
Ringraziamo la compagna Elena per questa sua traduzione. E segnaliamo che una traduzione di questo appello è comparsa in questi giorni anche nella rivista latino-americana Marxismo21. (Red.)
Llamamiento a una jornada de movilización internacional contra las guerras del capital
En una fase histórica en la que se intensifican las contradicciones del capitalismo mundial, desde Ucrania a Palestina, de Sudán al Congo, los Estados imperialistas recurren cada vez más a la guerra y a la masacre de seres humanos. Con ello quieren “resolver” violentamente los conflictos de intereses entre sus monopolios capitalistas, o renovar su dominación colonial y neocolonial sobre pueblos oprimidos.
Los trabajadores, los proletarios llamados a masacrarse unos a otros para decidir quién los explotará, deben declarar la guerra a las guerras del capital y organizarse para derrocar la dominación capitalista del mundo.
Con la guerra en curso en Ucrania, en el continente europeo, por primera vez desde la Segunda
Guerra Mundial, dos alineaciones de grandes potencias capitalistas se enfrentan abiertamente: Rusia, por un lado, con el apoyo parcial de China y varias potencias emergentes y la OTAN (EEUU y potencias europeas), que suministra el material militar, y Ucrania, la carne de cañón.
Después de casi dos años y más de 500.000 víctimas y 10 millones de desplazados, 6,2 millones de los cuales han emigrado, la matanza continúa con riesgo de escalada, lo que, combinada con las rivalidades mundiales, hace de la III Guerra Mundial una posibilidad catastrófica real, para la que todas las potencias se preparan con una carrera armamentística generalizada.
Ante esta guerra imperialista por ambas partes, como ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, algunas de las corrientes de la izquierda anticapitalista se han dividido entre partidarios de uno u otro de los bandos enfrentados. ¿De qué clase de “autodeterminación” ucraniana hablamos cuando la feroz disputa entre dos alas de la burguesía nacional, con Zelensky, ha sumido a este país en el trágico camino de la guerra y de la completa sumisión al imperialismo occidental? ¿Qué guerra contra el “nazismo” por parte de Rusia, cuando Putin y su entorno, que quieren revivir el imperio zarista, son apoyados por nazis rusos y a su vez, apoyan a organizaciones de extrema derecha en toda Europa?
Contra ambos bandos de poderes enfrentados, levantemos la bandera de Karl Liebknecht y Rosa
Luxemburg, para dar contenido a la oposición proletaria a ambos frentes de guerra: “¡el principal enemigo está en casa!”.
En Oriente Próximo, la atroz guerra colonial y de aniquilación de Israel contra los palestinos de Gaza, con la masacre hasta la fecha de 32.000 civiles, en su mayoría niños y mujeres, el desplazamiento y la inminente hambruna de más de dos millones de personas, la destrucción sistemática de viviendas, edificios públicos, hospitales e infraestructuras básicas, junto con los ataques fascistas de los colonos y el ejército contra los palestinos en Cisjordania. Demuestra el apoyo de las potencias occidentales al Estado sionista, su puesto avanzado en Oriente Próximo; la complicidad de las demás grandes potencias así como de las potencias regionales, poco dispuestas a sacrificar sus propios asuntos por la causa palestina. Los únicos aliados del pueblo palestino son los proletarios de Oriente Medio y los trabajadores y jóvenes de todo el mundo que salen a las calles en apoyo del pueblo palestino, en apoyo de su extraordinaria resistencia, su lucha de un siglo por la autodeterminación poniendo fin a la máquina sionista y occidental de opresión en Palestina. Hoy, más que nunca, Palestina es el ¡hogar de los oprimidos del mundo! Apoyamos la resistencia palestina, a pesar de nuestras críticas a las alternativas políticas e ideológicas de las fuerzas islamistas.
Todos los Estados, todos los gobiernos, son expresiones de burguesías especuladoras vinculadas a las grandes imperialistas, a los monopolios capitalistas, al sistema financiero internacional y son parte integrante del sistema social que produce la guerra; ninguno de ellos puede ser aliado en la guerra contra la guerra.
El declive de la superpotencia estadounidense ante la emergencia de nuevas potencias medianas y grandes, la transición de un (des)orden mundial dominado por EE.UU. a un “mundo multipolar” no puede traer el equilibrio y la paz, sino, como ya estamos viendo, crecientes desequilibrios, tensiones y nuevas guerras. Guerras que, en su esencia, son guerras por el reparto de los frutos de la explotación de la inmensa mayoría de la sociedad por una pequeña minoría.
Nuestra trinchera no es la de los Estados burgueses, es la trinchera de las clases explotadas y oprimidas, de los trabajadores, del proletariado internacional, la única clase que tiene la fuerza -si se organiza- para poner fin a las guerras que sus explotadores libran a su costa. Una vez superado el punto más bajo del movimiento revolucionario, es necesario que las organizaciones que se sitúen en el terreno del derrotismo revolucionario contra las guerras del capital, en el internacionalismo proletario coherente, se unan en iniciativas comunes. El momento es ahora, ¡antes de que sea demasiado tarde!
El pasado es importante, pero se nos juzgará por nuestra capacidad de hacer frente a los retos de nuestro periodo histórico.
El sábado 24 de febrero de 2024, segundo aniversario de la intensificación de la guerra en Ucrania, unamos nuestras fuerzas en un día internacional de protesta y lucha contra las guerras del capital:
– contra las dos partes beligerantes en Ucrania, por el derrotismo revolucionario – “¡el enemigo está en casa!”
– del lado de la lucha de liberación del proletariado palestino contra la opresión nacional, racial y la discriminación del Estado imperialista-sionista de Israel.
– por una sociedad sin explotación ni guerra, de armonía entre el hombre y la naturaleza.
